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lunes, 10 de abril de 2017

Tres investigadores de UFLO publican datos sobre contaminación en aguas residuales

Compartimos una publicación de la que formaron parte tres investigadores de la Universidad de Flores. Se trata de los Dres. Ana Faggi (decana de la Faculta de Ingeniería), Laura de Cabo y Gabriel Basílico, ingenieros especializados en Ecología que vienen realizando diversos estudios sobre la contaminación en aguas a través del vertido de efluentes tóxicos.

El arroyo La Choza fue el terreno del estudio de los investigadores

El artículo, aparecido en la revista Envirolmental Monitoring and Assessment, un medio estadounidense dedicado al monitoreo de evaluaciones ambientales, se centra en un trabajo de fitorremediación realizado en el arroyo La Choza, en la Provincia de Buenos Aires.

Originalmente publicado en inglés, se puede acceder a la traducción del resumen desde aquí

viernes, 7 de octubre de 2016

Investigadores de la Universidad de Flores estudian la toxicidad de metales en la cuenca Matanza-Riachuelo


Se trata de un trabajo sobre las plantas Seibo y Sen del Campo, en el que se mide el nivel de contaminación que reciben.

Problemática existente desde el siglo XVIII y símbolo de las promesas estatales incumplidas, la contaminación en la cuenca Matanza-Riachuelo tuvo su origen en la instalación de los primeros saladeros en la cuenca baja y su toxicidad fue incrementándose a través del vertido de aguas cloacales y efluentes sin tratar de frigoríficos, curtiembres y otras industrias instaladas en sus riberas. Estos efectos resultan nocivos para las casi 4 millones de personas que en la actualidad viven a la vera del río.

Los investigadores de UFLO detectaron presencia de cromo, cobre y plomo

Encabezados por los Dres. Laura de Cabo y Gabriel Basílico, ambos investigadores del  Museo Argentino de Ciencias Naturales y de la Universidad de Flores (institución que coordina el proyecto), un grupo de especialistas viene realizando desde el año pasado estudios acerca de los metales allí vertidos y que resultan contaminantes para la biota acuática y terrestre. La primera etapa del trabajo tuvo lugar en un tramo de 100 metros próximos al Puente Ezequiel Demonty, en el barrio de Nueva Pompeya. Allí, los principales contaminantes son los metales arrojados por la presencia de industrias. Los elementos que se encontraron fueron cobre (Cu), cromo (Cr) y plomo (Pb), cada uno con sus propias características y nivel de toxicidad. “Hay metales que son esenciales, como el cobre, pero lo ideal es que haya una cantidad pequeña. Y hay otros cuya sola presencia es dañina, como el cromo y el plomo. Por eso nos preocupó la presencia de cromo en la ribera del Riachuelo”, afirma la Dra. De Cabo.

Cabe destacar que el actual proyecto contó con un estudio precedente –también coordinado por la UFLO– en los arroyos La Choza y Durazno (cuenca alta del Río Reconquista). “En el marco de la investigación sobre la tolerancia de las plantas que viven en la orillas de ríos muy contaminados, utilizamos sedimentos contaminados con metales provenientes de la ribera del Riachuelo. Con esa matriz hicimos un ensayo de varios meses de duración con Seibo y Sen del Campo, dos plantas nativas que pueden crecer en las orillas de los ríos de la región pampeana, para ver si toleran la presencia de metales”, explica el Dr. Basílico.

El proyecto se basó en estudios de las plantas Seibo y Sen del Campo

El estudio llevó 153 días, con una medición intermedia a los tres meses del tejido aéreo y la raíz de las dos especies escogidas. El trabajo comienza con la toma de muestras de suelo, su homogeneización y caracterización, para saber qué metales tienen.

De Cabo y Basílico plantaron semillas germinadas de ambas especies en macetas conteniendo esos suelos colectados del Riachuelo. Y después se controlaba dos veces por semana el contenido de humedad, ya que el agua es lo que posibilita que la planta absorba los metales. “Hicimos un trabajo previo de germinación, para que las plantas utilizadas tuvieran todas las mismas condiciones –detalla la investigadora–. Seguimos a la planta desde la semilla. Las hicimos germinar en condiciones controladas en un invernáculo. En el río, el agua sube, hay viento, hormigas, y acá no, pero como primer avance es complicado hacer un ensayo en el lugar, precisamente por todas estas cuestiones”.

El trabajo tuvo una etapa de germinación de las especies


Una autoridad puesta en duda

Un proyecto anterior del grupo de investigadores contó con el apoyo de la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad (APRA), organismo que tiene representación ante la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR). La investigación formó parte de las propuestas que la Ciudad le envía a ACUMAR para toda la cuenca. Pero la entidad no está exenta de cuestionamientos por parte de organizaciones no gubernamentales, que reclaman unificación de criterios.

“Hay mucho interés en el Riachuelo y siempre hubo superposición de proyectos”, señala la Dra. De Cabo, y menciona como ejemplo la frustrada iniciativa de construir pequeñas cascadas que sirven para oxigenar el agua. “Aplicarlo en el Riachuelo no tenía mucho sentido, porque es un río que tiene casi cero de oxígeno y para que haya vida debería tener al menos 5 miligramos por litro, por lo tanto pretender llegar a niveles de oxigeno compatibles con la vida de seres aeróbicos utilizando este sistema sería como querer curar a un enfermo de cáncer con una aspirina. Una cascada de este tipo puede oxigenar una porción de agua próxima, pero cinco metros más abajo ya se perdió. Entonces, la idea se dejó de lado”.


El Riachuelo se convirtió en un vertedero de residuos y esa es una de las causas de su contaminación

Ambos investigadores coinciden en que el principal problema es la presencia de efluentes, como las aguas residuales de industrias (muchas de ellas ilegales) y domesticas por sistemas cloacales. Como señala De Cabo, “la red cloacal actual está perimida y contamina muchísimo las aguas del Riachuelo. Además están los pluviales, que son conductos para desagotar el agua de lluvia, pero en realidad también se vuelcan residuos de industrias y de talleres. Hay muchos talleres que están escondidos y que no son fiscalizados”. Para la especialista, también es fundamental una mayor concientización social: “Es cierto que en su cuenca baja el río atraviesa zonas complejas, donde no ingresan los camiones recolectores de basura, pero la realidad es que se sigue tirando basura directamente al río. Entonces, hay un tema de presión a la industria, pero también de concientización social”.


Resultados y posibles soluciones

Pese a que aún resta la divulgación formal por los canales científicos, el proyecto de UFLO ya arroja algunas conclusiones. En principio, puede afirmarse que tanto el Seibo como el Sen del Campo toleran niveles altos de metales y que los mismos no se trasladan de la raíz a la parte aérea de la planta. Esto último es interesante, porque evitaría que afecte también a la fauna que se alimenta de las hojas de esas plantas.

La navegación, hoy una utopía

La investigación representa un valioso aporte para disminuir la contaminación en cuenca, aunque para los especialistas se requieren soluciones de fondo. Hay que asumir que poco se puede hacer con los daños ya hechos y comenzar a elaborar planes a futuro. Según De Cabo, “el agua del Riachuelo, aunque vaya lenta, circula. Si hoy se dejaran de tirar residuos cloacales e industriales, el agua comenzaría a sanearse. Hay que dejar que el Riachuelo funcione como un río, y no como un canal. Una de las ideas que se manejó era utilizarlo como un canal, entubarlo, pero por suerte esa idea se dejó de lado. Pero el fondo del río tiene contaminantes que van a quedar ahí y que también es un riesgo moverlos. El proceso de remoción es un riesgo, ya que el Riachuelo desemboca en el Río de La Plata y afectaría al agua potable”.

La solución, entonces, no será fácil ni de un día para otro. De todas formas, los investigadores no pierden el optimismo, tal como concluye Basílico: “Los sólidos, con los mismos procesos de crecidas y demás, se irían lavando. Con el tiempo se van a quedar ahí detenidos y al menos los primeros metros de agua van a quedar en condiciones saludables para el ambiente”.

(Esta nota se publicó originalmente en la Revista Claves 21, el 13/10)

jueves, 21 de mayo de 2015

Plantas que limpian el Riachuelo

Se puso en marcha un plan de manejo y gestión de los ambientes ribereños en la cuenca inferior del Riachuelo a partir del uso de especies vegetales nativas que tienen capacidad de capturar metales pesados en sus raíces

Esta iniciativa es el resultado de un convenio firmado a principios de 2015 entre la UFLO
y la Agencia de Protección Ambiental del gobierno porteño.

Para la creación del biorrollo se utilizan rollos de aproximadamente un metro de largo por 20 cm. de diámetro, unidos por medio de textiles de trama abierta degradables y rellenados con materiales vegetales de poda y hojas de palmera.

La Cuenca Matanza Riachuelo es un curso de agua que presenta una extensión de 64 kilómetros entre el municipio bonaerense de Cañuelas y la desembocadura, en el barrio de La Boca.

Entre las especies utilizadas por su capacidad de retener metales pesados se cuentan la Sagitaria montevidensis (saeta), Schoenoplectus californicus (junco) y Echinodorus grandiflorus (cucharero)

La propuesta plantea trazar un sendero auto-guiado con señalética diseñada especialmente que permita la explicación y el entendimiento de las técnicas desarrolladas, la valoración del ambiente ribereño y la concientización ambiental

La cuenca inferior del río Matanza-Riachuelo, que separa la ciudad de Buenos Aires de la provincia, es uno de los diez lugares más contaminados del mundo


Fuente: UFLO y Página 12

martes, 17 de marzo de 2015

Usan plantas nativas en la lucha contra la contaminación de la Cuenca Matanza - Riachuelo

Un grupo de investigadores ha desarrollado un sistema de saneamiento ambiental que consiste en la utilización de bio-rollos con vegetación autóctona para disminuir los niveles de metales pesados concentrados en el agua. Los espacios recuperados con este sistema se convertirán en áreas recreativas para los vecinos, con un parque demostrativo y senderos auto-guiados.


 (CABA-16/3/2015) Un grupo de investigadores del Laboratorio Bio- Ambiental de Diseño y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Flores (UFLO) afronta la contaminación en la Cuenca Matanza – Riachuelo con un sistema innovador que permite la remediación a través del uso de especies vegetales nativas.

El proyecto se desarrolla en conjunto con la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el objetivo de desarrollar un Plan de Manejo y gestión de los ambientes ribereños de la cuenca baja del Matanza – Riachuelo.

Las primeras acciones del Plan se realizan sobre un escenario piloto de 100 metros de la costa afectada de la cuenca. El proyecto además prevé la construcción de un Parque demostrativo con senderos auto-guiados.

El director del proyecto, Sebastián Miguel, resaltó que “resulta oportuno trazar un plan de manejo y gestión de los ambientes ribereños incorporando procesos de fitorremediacion con plantas nativas de la región”.

La fitorremediación, detallan desde la UFLO, es una técnica que permite la mitigación de la contaminación tanto en ambientes acuáticos como terrestres. Si bien, algunas plantas tolerantes están ahora disponibles para la restauración de ambientes, existe un continuo interés en buscar plantas tolerantes nativas que se adapten a las condiciones climáticas locales y sean capaces de colonizar ambientes contaminados.

En este sentido, Miguel explica que “la selección de las especies vegetales capaces de remediar ambientes contaminados como los suelos y sedimentos de las riberas del Matanza-Riachuelo, requiere del conocimiento de los mecanismos intrínsecos de regulación del estrés. Además, se hace necesario evaluar las tasas de remoción de contaminantes por parte de estas especies tolerantes”.

Algunos estudios que acompañan el proyecto, han determinado “la presencia de macrófitas tolerantes a los elevados niveles de metales pesados presentes en las riberas de la Cuenca Baja, siendo además acumuladoras de cobre, zinc, cromo y plomo fundamentalmente en la raíz en interacción con las micorrizas arbusculares”. Debido a las diferencias entre las distintas especies en cuanto a la susceptibilidad a la presencia de contaminantes y a la tasa de remoción de los mismos, la dinámica de contaminantes en los humedales puede depender de la composición de la comunidad de plantas.

La UFLO, en su sede de Pedernera 288 de esta Ciudad, cuenta con modelos de ensayos de bio-rollos en donde se cultivan y desarrollan algunas de las especies que se incorporarán en este proyecto. Investigadores y alumnos trabajan en algunas de las tecnologías para la construcción de soportes físicos que alojan las especies vegetales en crecimiento y que luego se trasladan al territorio para que sean fijados en las costas y se incorporen al paisaje ribereño.

El espacio del proyecto se despliega en una escenografía natural sobre la costa de 100 metros lineales. Dicho lugar deberá tener una ribera apta para el desarrollo de las técnicas de fitorremediación, contar con accesibilidad desde la trama urbana de la ciudad y estar cerca de un área residencial para que pueda ser utilizado como espacio urbano recreativo de los habitantes.
 
Además, se plantea trazar un sendero auto-guiado con señalética diseñada especialmente para esta propuesta “que permita la explicación y el entendimiento de las técnicas desarrolladas, la valoración del ambiente ribereño y la concientización ambiental”.





jueves, 31 de octubre de 2013

Análisis de calidad de aguas: rápido, eficaz y económico

www.merlo.gov.ar
Investigadores proponen un tipo de estudio de las cuencas del Reconquista a partir del oxigeno como variable única. De esta forma, los municipios contarán con ventajas económicas y operativas para detectar de forma expeditiva los sitios críticos o que requieran ser estudiados en profundidad

Un equipo de investigadores de la Universidad de Flores (UFLO) y del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (MACNBR – CONICET) propone la elaboración de un índice de calidad de aguas modificado, que pueda ser aplicado en distintas cuencas del Área Metropolitana de Buenos Aires, generando una rápida caracterización en nuevos sitios a partir de la medición del oxígeno disuelto como una única variable, que resultará en ventajas económicas y operativas, según indican los responsables de la pesquisa.

El equipo de investigación está integrado por Gabriel Basílico y Ana Faggi de la UFLO y dirigido por Laura de Cabo del MACNBR – CONICET.

Para los investigadores, la utilidad de los resultados esperados durante el desarrollo de este proyecto de investigación consiste en la detección temprana y rápida de contaminación por exceso de materia orgánica, una de las principales formas de contaminación de ríos de áreas rurales, urbanas y periurbanas. Funciona como un sistema de alerta sobre la calidad de aguas basada en la medición de una única variable, el oxigeno disuelto que resulta en ventajas económicas y operativas, por ejemplo, para los organismos que intervienen en el manejo de las cuencas hídricas.

“Muchos municipios y organismos provinciales de control de la contaminación hídrica no cuentan con medios económicos suficientes para el monitoreo de muchas variables de calidad de aguas, que resultan costosas de determinar. De esta manera la aplicación del índice – prosiguen – permitiría una utilización más eficiente de estos recursos, dado que podrían detectarse sitios críticos que requieran un análisis posterior más completo, a partir de una medición relativamente económica”, sostienen los investigadores.

En la pesquisa presentada se establece que la principal hipótesis de trabajo consiste en que el ingreso de aguas residuales ricas en materias orgánicas y nutrientes en un arroyo de llanura, determina una disminución observable en el nivel de oxígeno disuelto, debido principalmente a la respiración bacteriana, es decir la degradación de la materia orgánica.

Entonces, si la calidad de agua en un sitio resulta “excelente”, el nivel de oxígeno disuelto será alto, mientras que las muestras de agua provenientes de un sitio contaminado tendrán un nivel de oxígeno disuelto menor.

“Debe destacarse que la metodología propuesta, la medición del oxígeno disuelto como una única variable, no suplanta a la determinación analítica de variables fisicoquímicas, sino que representa una forma expeditiva de detección de sitios críticos o que requieran ser estudiados en profundidad” subrayan los investigadores.

Otra aplicación de interés para esta medición de calidad de aguas consiste en monitorear la implementación de distintos programas de remediación, por ejemplo el uso de plantas acuáticas nativas (fitorremediación). Actualmente los investigadores desarrollan diversos proyectos de investigación relacionados con esta temática.