A continuación, la Dra. Moyano da detalles de este emprendimiento, según sus palabras, “continuamente monitoreado”.
¿Cómo definiría el concepto de Programa de Lectura y Escritura Académicas?
Se
trata de un programa transversal a las carreras que tiene como objetivo
asistir a los estudiantes en la lectura y escritura de los textos que
tienen que manejar en la universidad y de los que los preparan para la
actividad profesional futura. Ése es el objetivo central, que tiene
repercusión en cómo los estudiantes desarrollan mayores habilidades para
el aprendizaje de los contenidos de las materias. Está estudiado que el
trabajo sobre la lectura, la escritura y la reescritura de los textos
tiene incidencia en ese aprendizaje. Nosotros tenemos un cuerpo de
docentes que forman parte del Programa y que trabajan en distintas
facultades de la universidad. El trabajo consiste en seleccionar, junto
con el decano de cada Facultad y el director de cada carrera, materias
desde el primer hasta el último año que se “asocian” al programa. Esto
implica que el docente del Programa tiene reuniones con los docentes de
las distintas materias para acordar, entre otras cosas, qué tipo de
trabajo escrito van a desarrollar los estudiantes, qué función va a
tener en la cursada y qué momentos se van a destinar para el trabajo con
ellos.
¿Se trata de trabajos propios de las materias o diseñados especialmente para el Programa?
Son
trabajos que los docentes de las distintas materias deciden que sus
estudiantes tienen que producir. En general, en las materias se producen
textos escritos para dar cuenta de los aprendizajes, como trabajos
prácticos o trabajos finales. Entonces, lo que se hace es acordar qué es
lo que van a escribir los estudiantes en esas distintas instancias y se
selecciona con qué trabajo va a participar el docente de PROLEA para el
asesoramiento. Después, se caracteriza el tipo de trabajo: se buscan
modelos, se analizan, se determina su, propósito, su estructura y las
características del lenguaje utilizado. Nosotros no trabajamos con
talleres paralelos. Lo que hacemos es trabajar en el interior de la
materia, por lo cual el profesor cede espacios de trabajo en la
asignatura para caracterizar el texto y su posterior edición.
¿Cómo se trabaja la revisión de un texto?
A
mí no me gusta el término “reescritura”, porque parece que uno fuera a
escribir todo de nuevo. Un texto nunca está completo desde el primer
momento. Uno hace borradores y va completándolos, mejorándolos,
ampliándolos o reduciéndolos según el caso, hasta que logra el texto con
las características que desea. Les enseñamos a a los estudiantes a
trabajar como escritores expertos, a mirar el género desde su
caracterización y luego a producir un texto de esas características.
¿En qué materias están implementando el programa?
Estamos
trabajando en las facultades de Psicología y Ciencias Sociales,
Derecho, Actividad Física y Deporte, e Ingeniería. La idea es extender
el trabajo hacia todas las carreras. Vamos acordando con el
Vicerrectorado para definir qué facultades irán ingresando y en qué
orden, y al mismo tiempo vamos conformando el equipo de trabajo.
¿Detectaron dificultades en la lectura y escritura que vienen desde los niveles anteriores a la universidad?
En
general, los estudiantes tienen problemas al ingresar a la universidad.
Esto no quiere decir que sean problemas de “arrastre”. Una cosa es que
pueda haber problemas en los niveles anteriores, pero el trabajo de
lectura y escritura en la universidad tiene particularidades, que
alcanzan tanto a los estudiantes que tuvieron bajo rendimiento, como a
aquellos que vienen de una educación de un buen nivel. Al ingresar en la
universidad, se encuentran con textos que nunca han visto y empiezan a
transitar en nuevos ámbitos sociales, entonces es lógico que se
presenten dificultades. El trabajo en la secundaria puede ponerlos en
mejores condiciones si se trata de una buena escuela, pero no resuelve
de ninguna manera este problema por anticipado.
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| Según Moyano, el PROLEA es un programa "continuamente monitoreado" |
¿Cuentan con una ventaja quienes se acercan a otros géneros? Por ejemplo, la literatura.
El
texto académico es muy particular, con características diferentes a la
literatura. La ventaja que puede tener quien tiene gusto por la
escritura literaria es que puede ser un poco más flexible en términos de
aprendizaje y manejo del lenguaje. Lo que no quiere decir que esté
mejor preparado, y a veces hasta presenta algún tipo de resistencia ante
un lenguaje que está diseñado para producir conocimiento científico,
que es compacto, que tiene un nivel de abstracción muy alto. Y la
literatura es todo lo contrario.
Los hábitos de los jóvenes
respecto a las nuevas tecnologías de lectura y escritura,
preferentemente el uso de las redes sociales, ¿atenta contra la
tolerancia a leer textos más extensos y elaborados?
Las nuevas
tecnologías no son las culpables de nada. Son herramientas sumamente
útiles que nos permiten realizar cierto tipo de actividades. Algunas son
informales, pero las redes también son herramientas para la
comunicación de pensamiento o para la construcción de textos
argumentativos, incluso de textos que tienen que ver con la toma de
posición sobre la administración de un país. Se ha demostrado que estos
últimos son textos que usan un lenguaje que asume características del
lenguaje científico-académico. Las redes sociales tienen múltiples usos y
no son responsables de ninguna carencia. Las prácticas se aprenden
cuando se ingresa a un ámbito social diferente. Por ejemplo, la oralidad
deja de ser familiar o informal, para asumir características más
similares a las del discurso escrito.
Ustedes trabajaron con encuestas. ¿De qué manera las pusieron en práctica?
Nosotros
tratamos de hacer enseñanza explícita de los procesos de lectura y
escritura, entonces, mediante las encuestas a los estudiantes, tratamos
de ver cuánto grado de aceptación tuvieron esas nuevas prácticas y cómo
evalúan su propio desempeño en esas actividades. También encuestamos a
docentes que participaron de esta experiencia, para que también ellos
evalúen el Programa desde su perspectiva y analicen la utilidad que tuvo
en sus estudiantes. Por otro lado, nosotros hacemos evaluación del
progreso de los estudiantes a través del análisis de sus textos.
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| El programa acompaña al estudiante en sus procesos de lectura y escritura |
Aunque sean parciales, ¿el proyecto ya tiene algunos resultados?
El
programa se evalúa continuamente. Nosotros hacemos lo que se llama
investigación/acción, de manera que a medida que vamos llevando a cabo
las actividades, las vamos evaluando y produciendo información.
Evaluamos el efecto que tiene en la producción escrita de los
estudiantes y en la toma conciencia de los docentes respecto a las
características lingüísticas de esos textos.
Por sus características, el PROLEA parece una propuesta innovadora en el ámbito universitario. ¿Es así?
Concretamente
existen dos programas de estas características: uno está radicado en la
Universidad de General Sarmiento y el otro es el que implementamos en
UFLO. Hay otras instancias donde se enseña lectura y escritura
académica, pero asumen las características de talleres paralelos a las
materias y están dictados por profesores de letras, ajenos a los
contenidos de las materias que se enseñan en la carrera. En otras
experiencias, son los docentes de las propias materias quienes se hacen
cargo también de la enseñanza de la escritura. Pero lo cierto es que
esos docentes no necesariamente tienen formación en lingüística y
enseñanza del discurso. Por eso creo que lo positivo del Programa es la
asociación de un docente de letras, que tiene capacidad para el análisis
del discurso académico y su enseñanza, con otro que conoce los
contenidos y las prácticas profesionales. Esto produce una sinergia muy
interesante en la que cada uno aprende cosas nuevas. Ninguno se vuelve
un experto en la especialidad del otro, pero trabajando de manera
interdisciplinaria se logra un valor.
¿Qué cree que le aporta al alumno un programa de estas características?
En
principio, los resultados del programa son importantes para favorecer
la inserción de los estudiantes. En el caso de UFLO, a diferencia de lo
que ocurre en General Sarmiento, empezamos con materias de primer año.
Entonces, el hecho de que los estudiantes ya al ingreso a la universidad
empiecen a tener este tipo de trabajos, implica que tienen asistencia
desde el primer momento en las tareas que se les solicitan. Esto
favorece también la trayectoria del estudiante en la universidad: para
que un estudiante permanezca en la universidad hacen falta una cantidad
importante de factores, pero uno de ellos es el manejo de la lectura y
escritura académica. Al mismo tiempo, favorece también la graduación,
porque empieza a prepararlos para que estén dispuestos a realizar un
trabajo final y a insertarse en las prácticas escritas profesionales. En
resumen, el aporte que hace un programa de esta naturaleza en la
universidad tiene que ver con favorecer la inserción, la permanencia y
la graduación de los estudiantes, así como en su proyección en las
prácticas profesionales.