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jueves, 1 de junio de 2017

UFLO participó del III Congreso de la Red Latinoamericana de Centros y Programas de Escritura

Estuvo representada por el equipo del Programa de Lectura y Escritura (PROLEA). El encuentro se realizó en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

La Universidad de Flores, a través del equipo perteneciente al Programa de Lectura y Escritura (PROLEA), participó del “III Congreso de la Red Latinoamericana de Centros y Programas de Escritura”. El encuentro académico se llevó a cabo del 24 al 26 de mayo en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El equipo de PROLEA - UFLO, en la Universidad Católica de Chile

En ese marco, la Dra. Estela Moyano, Coordinadora del PROLEA, dictó una de las dos conferencias plenarias del evento y coordinó una mesa en la que presentaron ponencias sobre el trabajo que el Programa realiza en la Universidad de Flores.

Cabe destacar que la Red Latinoamericana de Centros y Programas de Escritura, RLCPCE, es una asociación regional educativa, sin ánimo de lucro, miembro de la International Writing Centers Association IWCA. Fundada en 2014, cuenta con centros y programas de escritura de 10 países que buscan establecer una comunidad académica para brindar apoyo, favorecer la construcción del conocimiento y promover los vínculos entre los centros y programas de la región latinoamericana.

martes, 21 de marzo de 2017

“La literatura juvenil va más allá de los libros que venden las grandes editoriales”

Además de participar del programa PROLEA de la UFLO, dedicado a optimizar el acercamiento del estudiante a un texto académico, la investigadora Laura Pesenti analiza las nuevas prácticas de lectura y escritura literarias en los jóvenes.

¿De qué hablamos cuando hablamos de literatura juvenil? Si bien se trata de un concepto aún en discusión en el ámbito académico, con una producción muchas veces subestimada por el canon literario, no puede ignorarse que las librerías hace tiempo cuentan con una sección especializada en esta categoría y que cada nueva edición de los vampiros de Crepúsculo o de la magia de Harry Potter es furor en las listas de best sellers. A esto hay que sumarle el auge de los booktubers, jóvenes que suben a YouTube videos donde recomiendan libros y logran entre sus pares mayor credibilidad que el crítico más reputado.

Integrante del Programa de Lectura y Escritura Académicas (PROLEA), una iniciativa de la Universidad de Flores que busca optimizar el acercamiento de los estudiantes a los textos académicos, la investigadora Laura Pesentianaliza un fenómeno que, más allá de concentrarse en obras para una edad determinada, también incursiona en nuevas prácticas de lectura y escritura que pueden prescindir incluso del libro físico.



 ¿Existe la literatura juvenil o es un producto del marketing?

Hay discusiones. Se habla de literatura infantil o juvenil, pero también de literatura para niños, y ahí está la diferencia con otras clasificaciones, como por ejemplo el género policial, fantástico, maravilloso, en el caso de la literatura juvenil estamos pensando en el receptor a la hora de categorizar una obra, lo que con otros géneros no sucede. Pero cuando uno entra a una librería, se encuentra con una sección dedicada a la literatura juvenil y los chicos ya la tienen identificada de ese modo, así que la categoría resulta funcional. También es interesante discutir el concepto y pensar qué enmarcamos como literatura juvenil. ¿Las sagas que están de moda ahora? ¿O también lo que se lee en la escuela? También hay mucha literatura que leen los chicos pero que no fue pensada para que la lean ellos en principio ¿Se trata de literatura juvenil? ¿Y la literatura escrita por jóvenes? Resulta difícil definir qué es exactamente.

¿Creés que este auge aun no fue abordado en profundidad?

No hay tanta teoría dedicada a la literatura juvenil. Se la subestima bastante y muchas de sus obras son consideradas de baja calidad, entonces eso hace que no se la investigue tanto. En la literatura infantil y juvenil hay una mirada focalizada en los valores que transmite la obra, algo que no pasa con otras literaturas. Por ejemplo, si yo me voy a comprar un libro no pienso necesariamente en qué me va enseñar. En cambio, cuando uno le compra un libro a un niño muchas veces piensa más en eso que en su calidad literaria. De esta manera, sucede que en la literatura infantil quedan relegados aspectos que tienen que ver con lo que la define como objeto literario para, en su lugar, analizar la calidad de la obra teniendo como premisa los valores que transmite, y esto la deslegitima dentro del campo literario.

¿Qué opinión tenés sobre el valor literario de estos libros?

Hay libros infantiles y juveniles con gran valor literario, en lo que refiere a  sus aspectos formales, sus temas, sus ilustraciones, no necesariamente los que son best seller. Es cuestión de indagar e ir a las bibliotecas especializadas, hacer foco en editoriales independientes interesadas en la literatura infantil como objeto literario y no sólo una mercancía. Se pueden encontrar títulos mucho más interesantes que, por ejemplo, “Como tengo que lavarme los dientes”.

Estas propuestas vendrían a desmitificar ese lugar común que dice que los jóvenes cada vez leen menos, salvo que los obliguen, ¿no?
De hecho, creo que es al revés: que el problema es cuando uno los obliga. Muchas veces llego a mis clases de Literatura en la escuela secundaria y los alumnos están leyendo por su cuenta sagas u otros libros que no responden al canon escolar, que no se ajusta a lo que leemos por el programa. Quizá no les gusta leer lo que los adultos esperamos que lean. Muchas veces los alumnos sí leen pero no aquello que nosotros suponemos, y de modos novedosos que hacen que no tengamos en cuenta esas lecturas. Yo tengo muchos alumnos que leen y escriben en Internet, hay muchas plataformas para eso. Por supuesto, no todos los chicos están interesados en conformarse como lectores. Tampoco todos los adultos lo están.

Desde el punto de vista de las editoriales, ¿hay un rango etáreo para este tipo de literatura?

Seguro que las editoriales piensan en targets, pero me parece que uno se va encontrando con lecturas siendo joven que a veces cumplen con lo que el mercado supone y otras veces no. No sé si hay una edad donde uno lee literatura juvenil y después la abandona porque ya cumplió cierta edad. Tengo compañeros que cursaron conmigo la carrera de Letras que siguen leyendo Harry Potter y están fascinados. Así que creo que estas categorías no terminan siendo funcionales.

¿Hay ejemplos de literatura juvenil no tan masivos, qué sean una especie de vanguardia?

Conozco más casos en la literatura infantil. Por ejemplo, hay una gran profusión de libros álbum, en los que la relación de la imagen con el texto produce un objeto muy interesante. También libros objeto donde se juega con la materialidad del libro. En el caso de la literatura juvenil, cuesta más salir de esos libros que están en el mercado, pero hay algunas editoriales alternativas y autores dentro de las grandes editoriales que confían en que el lector joven puede acercarse a obras literarias sin ser subestimado. También existen otros medios digitales como Wattpad, donde son los jóvenes los que escriben y se leen. Allí pueden, por ejemplo,  escribir tres capítulos de una novela y preguntarle a sus seguidores cómo seguirla. Las categorías literarias son totalmente distintas a las que uno aprende como estudiante de Letras. Está bueno para pensar que la literatura juvenil se conforma no solamente por los libros carísimos que venden las grandes editoriales.

¿Pueden darse casos como el de (Julio) Cortázar, cuya literatura no fue específicamente destinada a los jóvenes pero este público resultó el que más se identificó con sus historias? Se dice que “Rayuela” no resiste una relectura de adulto.
No es que no lo resiste, creo que cambia la lectura que uno hace. Para mí es un buen ejercicio releer libros que uno leyó en su juventud, lo que genera sorpresa, para bien y para mal. Creo que siempre que uno retoma una lectura lo hace de otra manera, quizás con un bagaje de experiencias literarias y extra literarias que cuando era joven no tenía. La forma de ver el mundo, y por ende de interpretar una obra, varía. Por ejemplo, muchas veces menospreciamos ciertas obras literarias porque notamos que están plagadas de clichés, pero para un niño no es así porque es la primera vez que se encuentra con eso. Cuando uno lee el primer libro de vampiros quizás esta buenísimo, pero después con el segundo se da cuenta de que hay un patrón demasiado fijo y le resulta menos interesante.

viernes, 21 de octubre de 2016

UFLO promueve herramientas para la lectura y escritura académicas y profesionales

Entrevista a la Dra. Estela Moyano, investigadora de la institución y directora de programa PROLEA, que apunta a favorecer el acercamiento del estudiante al texto universitario.

Para quienes ingresan a la universidad, toda carrera exige una nueva predisposición respecto a la lectura y a la escritura. A medida que se suceden las asignaturas van incorporándose conceptos y prácticas lingüísticas cada vez más complejos, por lo que se hace necesario un apoyo, seguimiento y evaluación del alumno a la hora de acercarse –tanto para lectura como para escritura– a un texto académico.

Impulsado por la Universidad de Flores, el Programa de Lectura y Escritura Académicas (PROLEA) se basa en la articulación de docentes de distintas disciplinas y acompaña al estudiante favoreciendo su inserción, su permanencia y su graduación. Esta novedosa iniciativa pone a la UFLO a la vanguardia en relación a otras universidades.

Quien está al frente del PROLEA es la Dra. Estela Moyano. Lingüista e investigadora, la directora del proyecto escribió numerosos artículos sobre esta temática educativa. El más reciente fue publicado –junto a la Lic. Jacqueline Giudice– en la revista brasileña Ilha Do Desterroy se encuentra disponible aquí.

 La Dra. Estela Moyano es la promotora de la iniciativa

A continuación, la Dra. Moyano da detalles de este emprendimiento, según sus palabras, “continuamente monitoreado”.

¿Cómo definiría el concepto de Programa de Lectura y Escritura Académicas?
Se trata de un programa transversal a las carreras que tiene como objetivo asistir a los estudiantes en la lectura y escritura de los textos que tienen que manejar en la universidad y de los que los preparan para la actividad profesional futura. Ése es el objetivo central, que tiene repercusión en cómo los estudiantes desarrollan mayores habilidades para el aprendizaje de los contenidos de las materias. Está estudiado que el trabajo sobre la lectura, la escritura y la reescritura de los textos tiene incidencia en ese aprendizaje. Nosotros tenemos un cuerpo de docentes que forman parte del Programa y que trabajan en distintas facultades de la universidad. El trabajo consiste en seleccionar, junto con el decano de cada Facultad y el director de cada carrera, materias desde el primer hasta el último año que se “asocian” al programa. Esto implica que el docente del Programa tiene reuniones con los docentes de las distintas materias para acordar, entre otras cosas, qué tipo de trabajo escrito van a desarrollar los estudiantes, qué función va a tener en la cursada y qué momentos se van a destinar para el trabajo con ellos.

¿Se trata de trabajos propios de las materias o diseñados especialmente para el Programa?
Son trabajos que los docentes de las distintas materias deciden que sus estudiantes tienen que producir. En general, en las materias se producen textos escritos para dar cuenta de los aprendizajes, como trabajos prácticos o trabajos finales. Entonces, lo que se hace es acordar qué es lo que van a escribir los estudiantes en esas distintas instancias y se selecciona con qué trabajo va a participar el docente de PROLEA para el asesoramiento. Después, se caracteriza el tipo de trabajo: se buscan modelos, se analizan, se determina su, propósito, su estructura y las características del lenguaje utilizado. Nosotros no trabajamos con talleres paralelos. Lo que hacemos es trabajar en el interior de la materia, por lo cual el profesor cede espacios de trabajo en la asignatura para caracterizar el texto y su posterior edición.

¿Cómo se trabaja la revisión de un texto?
A mí no me gusta el término “reescritura”, porque parece que uno fuera a escribir todo de nuevo. Un texto nunca está completo desde el primer momento. Uno hace borradores y va completándolos, mejorándolos, ampliándolos o reduciéndolos según el caso, hasta que logra el texto con las características que desea. Les enseñamos a a los estudiantes a trabajar como escritores expertos, a mirar el género desde su caracterización y luego a producir un texto de esas características.

¿En qué materias están implementando el programa?
Estamos trabajando en las facultades de Psicología y Ciencias Sociales, Derecho, Actividad Física y Deporte, e Ingeniería. La idea es extender el trabajo hacia todas las carreras. Vamos acordando con el Vicerrectorado para definir qué facultades irán ingresando y en qué orden, y al mismo tiempo vamos conformando el equipo de trabajo.

¿Detectaron dificultades en la lectura y escritura que vienen desde los niveles anteriores a la universidad?
En general, los estudiantes tienen problemas al ingresar a la universidad. Esto no quiere decir que sean problemas de “arrastre”. Una cosa es que pueda haber problemas en los niveles anteriores, pero el trabajo de lectura y escritura en la universidad tiene particularidades, que alcanzan tanto a los estudiantes que tuvieron bajo rendimiento, como a aquellos que vienen de una educación de un buen nivel. Al ingresar en la universidad, se encuentran con textos que nunca han visto y empiezan a transitar en nuevos ámbitos sociales, entonces es lógico que se presenten dificultades. El trabajo en la secundaria puede ponerlos en mejores condiciones si se trata de una buena escuela, pero no resuelve de ninguna manera este problema por anticipado.

Según Moyano, el PROLEA es un programa "continuamente monitoreado"

¿Cuentan con una ventaja quienes se acercan a otros géneros? Por ejemplo, la literatura.
El texto académico es muy particular, con características diferentes a la literatura. La ventaja que puede tener quien tiene gusto por la escritura literaria es que puede ser un poco más flexible en términos de aprendizaje y manejo del lenguaje. Lo que no quiere decir que esté mejor preparado, y a veces hasta presenta algún tipo de resistencia ante un lenguaje que está diseñado para producir conocimiento científico, que es compacto, que tiene un nivel de abstracción muy alto. Y la literatura es todo lo contrario.

Los hábitos de los jóvenes respecto a las nuevas tecnologías de lectura y escritura, preferentemente el uso de las redes sociales, ¿atenta contra la tolerancia a leer textos más extensos y elaborados?
Las nuevas tecnologías no son las culpables de nada. Son herramientas sumamente útiles que nos permiten realizar cierto tipo de actividades. Algunas son informales, pero las redes también son herramientas para la comunicación de pensamiento o para la construcción de textos argumentativos, incluso de textos que tienen que ver con la toma de posición sobre la administración de un país. Se ha demostrado que estos últimos son textos que usan un lenguaje que asume características del lenguaje científico-académico. Las redes sociales tienen múltiples usos y no son responsables de ninguna carencia. Las prácticas se aprenden cuando se ingresa a un ámbito social diferente. Por ejemplo, la oralidad deja de ser familiar o informal, para asumir características más similares a las del discurso escrito.

Ustedes trabajaron con encuestas. ¿De qué manera las pusieron en práctica?
Nosotros tratamos de hacer enseñanza explícita de los procesos de lectura y escritura, entonces, mediante las encuestas a los estudiantes, tratamos de ver cuánto grado de aceptación tuvieron esas nuevas prácticas y cómo evalúan su propio desempeño en esas actividades. También encuestamos a docentes que participaron de esta experiencia, para que también ellos evalúen el Programa desde su perspectiva y analicen la utilidad que tuvo en sus estudiantes. Por otro lado, nosotros hacemos evaluación del progreso de los estudiantes a través del análisis de sus textos.

El programa acompaña al estudiante en sus procesos de lectura y escritura

Aunque sean parciales, ¿el proyecto ya tiene algunos resultados?
El programa se evalúa continuamente. Nosotros hacemos lo que se llama investigación/acción, de manera que a medida que vamos llevando a cabo las actividades, las vamos evaluando y produciendo información. Evaluamos el efecto que tiene en la producción escrita de los estudiantes y en la toma conciencia de los docentes respecto a las características lingüísticas de esos textos.

Por sus características, el PROLEA parece una propuesta innovadora en el ámbito universitario. ¿Es así?
Concretamente existen dos programas de estas características: uno está radicado en la Universidad de General Sarmiento y el otro es el que implementamos en UFLO. Hay otras instancias donde se enseña lectura y escritura académica, pero asumen las características de talleres paralelos a las materias y están dictados por profesores de letras, ajenos a los contenidos de las materias que se enseñan en la carrera. En otras experiencias, son los docentes de las propias materias quienes se hacen cargo también de la enseñanza de la escritura. Pero lo cierto es que esos docentes no necesariamente tienen formación en lingüística y enseñanza del discurso. Por eso creo que lo positivo del Programa es la asociación de un docente de letras, que tiene capacidad para el análisis del discurso académico y su enseñanza, con otro que conoce los contenidos y las prácticas profesionales. Esto produce una sinergia muy interesante en la que cada uno aprende cosas nuevas. Ninguno se vuelve un experto en la especialidad del otro, pero trabajando de manera interdisciplinaria se logra un valor.

¿Qué cree que le aporta al alumno un programa de estas características?
En principio, los resultados del programa son importantes para favorecer la inserción de los estudiantes. En el caso de UFLO, a diferencia de lo que ocurre en General Sarmiento, empezamos con materias de primer año. Entonces, el hecho de que los estudiantes ya al ingreso a la universidad empiecen a tener este tipo de trabajos, implica que tienen asistencia desde el primer  momento en las tareas que se les solicitan. Esto favorece también la trayectoria del estudiante en la universidad: para que un estudiante permanezca en la universidad hacen falta una cantidad importante de factores, pero uno de ellos es el manejo de la lectura y escritura académica. Al mismo tiempo, favorece también la graduación, porque empieza a prepararlos para que estén dispuestos a realizar un trabajo final y a insertarse en las prácticas escritas profesionales. En resumen, el aporte que hace un programa de esta naturaleza en la universidad tiene que ver con favorecer la inserción, la permanencia y la graduación de los estudiantes, así como en su proyección en las prácticas profesionales.